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domingo, 15 de abril de 2007

Rincón del viaje: Castillos templarios franceses


La meseta francesa del Larzac fue tomada en el siglo XII por los templarios, miembros de la Orden del Temple que fueron mezcla de monjes y guerreros nacidos para proteger a los peregrinos en Tierra Santa. Los poderosos miembros de esta orden hicieron pueblos y castillos que hoy todavía se conservan en estupendas condiciones al sur de Francia. Son pequeñas poblaciones que solo visitan ya turistas y estudiosos, rodeadas de verdes praderas en las que pasta tranquilamente el ganado ajeno a los siglos de historia humana que tienen ante sí.

En la comarca de Larzac hay cinco poblaciones que merecen, al menos, una jornada de viaje y se puede hacer en coche para abreviar o en bicicleta, para ir haciendo deporte al mismo tiempo.

El cuartel general lo instalaron los templarios en Saint Eulalie de Cernon. Desde allí controlaban la comarca y también la agricultura de la zona, de la que obtenían ingresos para la orden. Los Templarios alababan la sencillez y eso se nota en las construcciones que realizaron. Por eso la iglesia de esta localidad, con sus fuertes muros y sus bajos techos, permite hacerse una idea de su forma de vida. Los templarios dominaron en Francia y con sus fuertes ingresos se convirtieron en un auténtico sistema bancario, el más importante del mundo en la edad media.

El mejor ejemplo de pueblo de los cinco que llenan la zona de Larzac es La Couvertoirade. Es un recinto medieval que permite recorrer por las callejuelas un pueblo que se cuida y se ha restaurado como el original de la Edad Media. Hay, además, un castillo esperando como recompensa para los que pasen por allí.

Una de las mejores épocas del año para dirigirse hacia esta zona de Francia es el verano. En Larzac se organizan festivales de verano durante los meses de julio, agosto y septiembre. Entonces se recrea en estos cinco pueblos lo que era la vida en época de los templarios. Se montan unas tiendas medievales, se ponen estandartes en las fortificaciones y hay miembros de asociaciones que se visten para hacer y revivir los espectáculos.

Además, en verano, la temperatura del sur de Francia permite disfrutar de días sin agobio de calor y de noches frescas que invitan a seguir disfrutando de la calle. No faltan en estas fiestas los disparos de cañón con pólvora…. Y todo aderezado con la belleza verde del paisaje francés. Los templarios están realmente cerca..