

Ya nadie me mirará por la calle con ojos extraños cuando vaya vestida con las botas de cuero, el tacón de aguja y la pinta de heroína que va a salir volando de un momento a otro para llegar a tiempo a la cena prevista en Katmandú. Vienen los días propicios para que todos los que visten de forma convencional se sumen a los que nos llenamos de color y extravagancia.
Llega el Carnaval y sé que me voy a cansar de ver, otra vez, a hombres vestidos de mujer, pero al menos dejarán de mirarme raro a mi. Por eso os quiero preguntar ¿de qué os vais a vestir? (Así os podré reconocer cuando sobrevuele vuestros cielos y, de la mano, os llevaré conmigo a comer cerca del Everst)
Mario ya tiene su colección de disfraces a punto.
Llega el Carnaval y sé que me voy a cansar de ver, otra vez, a hombres vestidos de mujer, pero al menos dejarán de mirarme raro a mi. Por eso os quiero preguntar ¿de qué os vais a vestir? (Así os podré reconocer cuando sobrevuele vuestros cielos y, de la mano, os llevaré conmigo a comer cerca del Everst)
Mario ya tiene su colección de disfraces a punto.