
Las mujeres que me interesan son como ella. Son como mi madre. Mujeres de carne, de una carne tantas veces tocada. Mujeres que sienten deleite cuando miran, cuando salen a pasear o cuando escuchan una voz por teléfono. Mujeres que son de verdad.
No me interesan mujeres que acaparan las portadas y las páginas de los periódicos serios. No me interesan cantantes venidas a primeras damas, ni periodistas que quisieron ser princesas. Ni me interesan los jefes que miden a las mujeres que ponen en las fotos según su culo. Ni los jefes que jamás decidirían publicar la foto de un hombre basándose en sus piernas.