Dice el diretor general de Tráfico, Pere Navarro, que nos estamos relajando otra vez cuando nos ponemos frente al volante. En julio y agosto, cuando entró el vigor el carnet por puntos, las muertes en carretera se redujeron un 20%, pero en los tres primeros meses de 2007 ya estamos en un 15%. Parece que se está pasando ese miedo inicial a perder puntos y la consecuencia directa es que volvemos a correr más y a cometer más infracciones. Nada demasiado importante si no fuese que detrás se quedan vidas. Pues nada, que parece que damos la razón a los que piensan que es la coacción lo que más nos motiva. Tráfico ha dado datos de estos nueve meses de puesta en marcha del carnet por puntos: se han perdido casi dos millones de puntos, 20.000 conductores ya han perdido más de la mitad de los que tenían disponibles y 500 se han quedado sin carnet. Pretenden así en Tráfico que los números nos asusten.
¿De verdad tenemos que sentir el aliento del miedo en la espalda para hacer lo que es lógico? ¿No nos basta con saber que en la Semana Santa del año pasado murieron 110 personas? ¿No es suficiente con querer vivir?