lunes, 14 de diciembre de 2009

Comidas sin compromisos


Este año he decidido no ir a ninguna comida-compromiso de Navidad. No he aceptado ninguna de las invitaciones que me han llegado para ir a tomar "copas de confraternización" ni he sugerido hacer ningún encuentro en estos días.

Son reuniones que me saturan. Y Madrid está desbordado.
La decisión es una mezcla de pequeñas tomas de postura. Si estas fiestas no me gustan -por el exceso de festividad artificial que tienen, entre otras cosas- por qué ayudar a celebrarlas. Si cuando voy a un restaurante prefiero los ambientes tranquilos en los que poder hablar, por qué elegir precisamente encuentros multitudinarios en lugares abarrotados. Si no me gusta que me cobren un precio astronómico por una comida que se hace a destajo, por qué pagarla y comerla. Si no me gusta compartir mi tiempo con gente obligada, por qué jugar a la lotería de no saber con quién te sentarás. Si me parece un derroche que las empresas utilicen en estas fiestas el dinero que debería invertirse en mejoras, por qué colaborar en que suban la factura...

Hay muchas más pequeñas decisiones que me han hecho decir NO. Y lo he tenido que decir menos que en cualquier otro año que hubiese elegido. Han bajado mucho las invitaciones.
Qué ganas de que pasen estos días...

7 comentarios:

carrascus dijo...

Yo no tengo ganas de que pasen estos días, a mí me gustan mucho. Pero en todo lo demás estoy de acuerdo contigo.

Yo esa decisión ya la tomé el año pasado, y solo voy a la que hacemos los técnicos de diálisis, porque es a nuestro aire y ahí nos reunimos todos los de nuestras empresas, que se hacen competencia, y las ponemos a parir entre risas y alcohol.

A mí personalmente una de las cosas que más me llevó a dejar de ir a ellas es que, debido a todas las que hay, la mayoría se adelantaban tanto que se ponen ya en noviembre (la de mi empresa este año era el 14 de noviembre, tiene cojones la cosa), y más que cenas de Navidad debían llamarse cenas de Halloween. Ya ni el ambiente navideño se respeta... aonde vamos a pará...

Lula Fortune dijo...

¡Y qué liberación, chica!
Estoy más que de acuerdo contigo. No soporto las navidades y en parte es por todas las cosas que hago año tras año y que no me gusta hacer. Es un buen comienzo, decir NO. Yo también he dicho unos cuantos NO y me siento tremendamente aliviada.
Besitos y solidaridad.

Manu, the java real machine dijo...

Desde hace un par de años ya solo me voy a cenar con los amigos-amigos, y preferentemente a casa de alguno.

Compramos la cena entre todos, yo me encargo de los vinos y la Bombay Sapphire, y si puedo me llevo un buen pulpo a la gallega.
Hacemos la cena, charlamos, contamos anécdotas y según se de la noche y lo que apetezca, nos vamos a tomar algo o jugamos al mus.

El resultado es mucho más satisfactorio, comemos mejor, podemos charlar sin jaleo, no nos sentimos engañados por un menú que no vale lo que nos piden, y no tenemos hora límite...

La que sigue yendo a las del Hospital es mi mujer, que precisamente esta noche se ha ido de cena.

Además, otra cosa que cada vez me gusta menos es la noche de Madrid... no se porqué, pero siempre tiene que haber alguna movida cercana, y tienes que andar con 1000 ojos para que no te pille de refilón.

Y pienso lo mismo que tú, no entiendo esa manía de obligar a la empresa a irse todos juntos, cuando muchos ni se tragan. Me da que no es más que una forma de 'contentar' al pueblo llano y hacer el paripé del buen jefe.
Supongo que así algunos limpiarán sus conciencias después de ser unos auténticos gilipollas el resto del año.

P.D. Creo que te debo un meme... pero es que tengo tanto trabajo... a ver si en navidades me dejan.

Besos.

Mad Hatter dijo...

Totalmente de acuerdo contigo Carmen, yo he hecho lo mismo que tú.
Cálidos abrazos preinvernales.

Estrella dijo...

Pasarán pronto, mi alma. Cuando te des cuenta ya es enero y después de enero viene el febrerito corto y después casi estaremos en Semana Santa.

Besitos

josemaria dijo...

¡Ay!¡Pero que mala patriota que eres!¡Que si no cosumimos esto se hunde!¡Se hunde y luego viene la derechona! Yo, por si acaso, voy a tratar de irme de cena por todos vosotros para compensar. Este domingo, si convenzo a la jefa, empiezo por el Daikichi ¿Te apuntas? Si lo haces tengo ya la batalla ganada ;-)

Armenteros dijo...

Los encuentros distendidos de mesa y mantel tienen sus pros y sus contras. Para mí, cualquier excusa es buena para charlas con amigos o compañeros al calor de un vino, si la excusa es que acaba el año, me suelo apuntar. Pero no suelo correr el riesgo de ir a saraos oficiales o por compromisos porque tengo tan mala suerte que siempre al lado del plasta que no hay quien aguante, y ya la has cagado. Por eso, apuesto como tú, Carmen, pocos y elegidos y si es entre mujeres, mejor, a ver si repetimos, ya sabes. Besitos.