miércoles, 7 de enero de 2009

El rincón del viaje: El Gobi que canta








Si una palabra define el desierto del Gobi es transparencia, y si buscamos un adjetivo, tiene que ser el de infinito. Transparente es el agua, transparente el azul del cielo que quiere dejar ver la atmósfera infinita. Transparente es el aire que surca los rostros de los que se adentran en la infinidad de las arenas doradas. Y transparente es la luz que traspasa el recuerdo para llevar hasta los tiempos del mítico Gengis Kan, dueño y señor de estas tierras.

Muchos dueños han tenido las arenas del Gobi. Los más imponentes, los dinosaurios que dejaron allí sus huellas. Bajo las finas capas de arena los investigadores siguen encontrando tesoros. En el Gobi se hallaron los primeros huevos de dinosario y en la década de los 90 del siglo pasado un paleontólogo americano se extrañaba de que cada tres minutos apareciese un fósil nuevo en este inmenso desierto.

Es un lugar en el que durante los fríos inviernos se pueden superar los 40 grados bajo cero, que se convierten en más de 40 sobre cero en la época de fuerte calor.

El Gobi estuvo vedado durante décadas a los ojos occidentales, estaba encerrado en el imperio soviético. Ahora, cuando los acantilados de fuego, como han llamado a sus colinas, se pueden visitar libremente, miles de personas se acercan hasta los campamentos habilitados en las cercanías de la población de Dalanzadgad. Desde allí se organizan viajes al interior del desierto en autobuses o en cuatro por cuatro que aprovechan los caminos abiertos.

Muchos se dirigen hacia los acantilados de fuego, y hasta el parque natural conocido con el nombre de Las Tres Bellezas. Es el nombre que le han dado a las cadenas montañosas que lo rodean.

Las condiciones de vida allí son muy duras. Eso lo saben bien los nómadas que sobreviven en esta inmensidad y que tienen como norma la hospitalidad. Ellos ofrecerán su té y su tienda a quien encuentren, necesitado, en el camino.

Pero no todo en el Gobi es desierto de arena. En un territorio que es dos veces y medio lo que ocupa España hay sitio para casi todo. También para fantásticas dunas que dicen que vuelven locos a los humanos. Son las dunas que cantan. Son, en realidad, granos cubiertos de sílice que cuando son movidos por el viento provocan un fuerte ruido.

Las dunas cantan en voz alta a los que se acercan hasta ellas en los días de fuerte viento. Para escucharlas sólo hay que ir hasta Mongolia.


9 comentarios:

El futuro bloguero dijo...

Pues qué apetecible.

Aunque esas diferencias de temperatura tienen que ser tremendas...

Yo no conozco el desierto pero sí he estado en dunas impresionantes, y el color de la arena bajo el sol hace que compense todo el calor que se pasa...

Besos

Lula Fortune dijo...

Aunque yo no soy muy aventurera que digamos, creo que el desierto me encantaría. He visto muchas fotos y reportajes fantásticos, ahora mismo tengo un primo trabajando en Argelia y me ha mandado unas fotos mágicas. Tengo que seguir madurando la idea.
Besísimos y feliz 2009.

frikosal dijo...

"Para escucharlas sólo hay que ir hasta Mongolia. "

Mañana saldría para allí, después de tu recomendación.

a-escena dijo...

Has estado allí?!!!!
Qué suerte, leches. Cuánto me alegro por ti.
Besos.

Mad Hatter dijo...

Huellas de dinosaurios, gentes hospitalarias,... esto me recuerda a mi tierra, aunque ésta es mucho menos dura e inhóspita, un auténtico vergel privilegiado, aunque también tremendamente frío, estos últimos días ¡Brrrrrr!
El desierto del Gobi, sin duda, un excelente lugar para desa-Gobi-arse, je, je.

eva al desnudo dijo...

Acantilados de fuego, dunas que cantan, naturaleza pura, que maravilla.

¿Has estado y quieres darnos envidia o estas planeando el viaje?

Besos de intriga

carrascus dijo...

¡Cuanta arena...! ¡Qué aGOBIo...!

Yo... que soy incapaz de comer en la playa como no esté perfectamente acomodado en el chiringuito...

Y las playas de Cádiz, que a pesar de su belleza dejaron de ser mi destino veraniego harto del levante y la arena que levantaba, que te pinchaba por todos lados...

Me temo que el desierto no es lo mío, sorry...

atikus dijo...

Debe ser alucinante, eso si perderse por allí...jope

lo más parecido que vi fue el Death Valley en el desierto de Arizona, pero en coche eh!!
besitos, con cantimplora ;)

Tanhäuser dijo...

Qué maravilla. Tanto el lugar como tu fantástica descripción.
Besos