
La industria farmacéutica se ha descolgado con un chantaje al gobierno que tiene como punto débil a las personas que padecen las denominadas enfermedades raras. La cúpula de Farmaindustria ha convocado hoy una rueda de prensa multitudinaria para dar a conocer una oferta hecha al gobierno: invertirán 300 millones de euros en los próximos cinco años en la investigación dirigada a enfermedades raras si, a cambio, se les aumenta el periodo de vigencia de las patentes de sus productos.
Las enfermedades raras afectan a 5 de cada 10.000 personas. Es una cantidad que la industria considera ridícula. Nunca rentabilizaría la investigación en un medicamento que le dejaría tan escasa rentabilidad económica porque lo comprarían poquísimas personas. Vaya, que de altruistas no tienen nada. Es simple mercado. No piensan en revertir a la sociedad parte de las ganancias que, entre todos, les hacemos llegar cada vez que compramos un medicamento porque estamos enfermos. Sus ganancias multimillonarias no les parecen suficiente estímulo. Unicamente invierten si ganan. Ni responsabilidad social, ni nada que no sea cuenta de resultados.
Y es que se defienden argumentando que por una trasposición legislativa los genéricos llegan a España con unos años de antelación respecto a países como Francia, Italia o Alemania. Dicen que eso les hace tener pérdidas multimillonarias. Vamos, unas pérdidas a las que yo llamaría, en todo caso, reducción de ingresos potenciales.
¿El Gobierno tendría que ceder a su propuesta a cambio de generar investigación para esas enfermedades raras? Mi respuesta es clara: no. Lo que sí tendría que incentivar la propia investigación pública es ahondar en esas enfermedades que la industria desprecia.
Foto: milenio.com





