lunes, 7 de mayo de 2007

Los chantajes de la industria farmacéutica



La industria farmacéutica se ha descolgado con un chantaje al gobierno que tiene como punto débil a las personas que padecen las denominadas enfermedades raras. La cúpula de Farmaindustria ha convocado hoy una rueda de prensa multitudinaria para dar a conocer una oferta hecha al gobierno: invertirán 300 millones de euros en los próximos cinco años en la investigación dirigada a enfermedades raras si, a cambio, se les aumenta el periodo de vigencia de las patentes de sus productos.

Las enfermedades raras afectan a 5 de cada 10.000 personas. Es una cantidad que la industria considera ridícula. Nunca rentabilizaría la investigación en un medicamento que le dejaría tan escasa rentabilidad económica porque lo comprarían poquísimas personas. Vaya, que de altruistas no tienen nada. Es simple mercado. No piensan en revertir a la sociedad parte de las ganancias que, entre todos, les hacemos llegar cada vez que compramos un medicamento porque estamos enfermos. Sus ganancias multimillonarias no les parecen suficiente estímulo. Unicamente invierten si ganan. Ni responsabilidad social, ni nada que no sea cuenta de resultados.

Y es que se defienden argumentando que por una trasposición legislativa los genéricos llegan a España con unos años de antelación respecto a países como Francia, Italia o Alemania. Dicen que eso les hace tener pérdidas multimillonarias. Vamos, unas pérdidas a las que yo llamaría, en todo caso, reducción de ingresos potenciales.

¿El Gobierno tendría que ceder a su propuesta a cambio de generar investigación para esas enfermedades raras? Mi respuesta es clara: no. Lo que sí tendría que incentivar la propia investigación pública es ahondar en esas enfermedades que la industria desprecia.

Foto: milenio.com

viernes, 4 de mayo de 2007

Deportes que no lo son


Ya estoy cansada de la competición de vela de la America´s Cup y creo que todavía ni ha empezado en su fase "seria". Es un asunto tan minoritario que se han tenido que buscar en televisión a una competidora y ganadora de algo de esto para que saque a famosillos que le hacen preguntas en tono totalmente artificial con el objetivo de que el resto de mortales entendamos algo de este tema. Vamos, que prácticamente nadie sabe nada de vela, pero por no se sabe bien qué sistema de selección de ciudades ha llegado hasta Valencia este grupo “selecto” de “deportistas” y nos van a enchufar noticias continuadas hasta que “nos guste”. Ya nos están intentando convencer de que este es el acontecimiento deportivo más seguido, y para eso no dudan en gastar no se sabe cuánto presupuesto para invitar a periodistas de diferentes zonas del país, a los que "venden" una competición que ni se enteran al explicar.

Pues aquí y ya me declaro anti-vela. No sé nada de mástiles, ni de proas o babores. Y después de confesar mi ignorancia, de la que no me siento satisfecha, sí me enorgullezco de pasar de esta aventura de niños bien que se suben a sus barquitos para competir. Es un “deporte” minoritario sólo al alcance de los que tienen fondos para derrochar (¿no habrá por ahí dinero de constructores, blanqueo de capitales?) y no tendría nada que objetar si siguieran a su rollo y no trataran de imponerlo por los cuatro costados. Ese presupuesto en televisiones, en inversiones marítimas, sería estupendo dedicarlo a fomentar el deporte en los barrios, gastarlo en instalaciones deportivas para todos. Mi gimnasio vale ya más de 50 euros al mes sin promociones, y mi hijo no puede ir a natación porque no hay plazas…

Ni la vela, ni las carreras de motos o de coches, ni el golf son deportes. Son aficiones competitivas de grupos elitistas.

jueves, 3 de mayo de 2007

Un trozo natural


Estas vacaciones las he pasado en uno de esos campos que todavía quedan sin presión del ladrillo. Las encinas centenarias han crecido en la cara sur del pico Mágina y dan más sombra que los toldos; el suelo que hemos visto en las laderas es verde, pero no del césped artificial para campos de golf que nos venden las corporaciones municipales, sino de pequeños arbustos que crecían salvajes después de un año rico en agua que ha llenado los bordes de sus ramas de pequeñas flores moradas. Y mi hijo, acostumbrado al asfalto, ha corrido entre la suavidad de un terreno que habitan por la noche los ciervos y los jabalíes. El moho y el musgo crecen entre las rocas de sierra Mágina demostrando que el aire que allí se respira tiene denominación de origen: limpio.

Mario ha jugado entre las ruinas del castillo de Mata Begid que se disputaron durante años las tropas cristianas y las árabes que peleaban por la conquista de Granada. Y ha gritado a los cuatro vientos su reinado sin que le oyesen más humanos que nosotros mismos. Mario ha sido el rey de un castillo con princesa, su prima Lucía, a la que imaginaba con largas trenzas mirando con los ojos soñadores las llanuras que estuvieron pobladas de luchadores. Juntos descubrieron un trozo de historia entre el verde del suelo y el azul y blanco que desprendía el cielo.

La vuelta a Madrid la hicimos por la autopista y descubrimos un bosque que nos dio miedo. El bosque de grúas que rodea Madrid llenando los páramos de ladrillos, de edificios que quieren llegar a las nubes y de césped que lucha por sobrevivir en las nuevas urbanizaciones. Vimos en los alrededores de Madrid, en la radial que conecta con la autovía de Andalucía, un paisaje dominado por el hierro, por las construcciones sobre la nada. Mario solo salvó a unos pocos: “Mamá, los obreros no tienen la culpa, ellos trabajan para ganar dinero”. Sí hijo, ellos no la tienen… los demás sumamos un poco cada uno, y los responsables no pisarán ninguna cárcel sino mullidas alfombras traídas de los mismos rincones de los que llegan los que trabajan para ellos en las construcciones.

Foto: Son el rey, junto a la princesa.

viernes, 27 de abril de 2007

El rincón del viaje: Potala


Llegan las vacaciones del puente... y me voy. Hasta el miércoles no volveré y os quería dejar este viaje hasta la próxima semana en la que inauguraré la nueva sección semanal. (Disfrutad muchíiiisimo):


15.000 columnas y más de 1.000 pabellones son la carta de presentación de uno de los palacios más deslumbrantes del mundo. Es el Potala, el palacio de invierno del Dalai Lama, una pieza fundamental de la arquitectura budista que empezó a construirse en el siglo VII durante la dinastía Tang y que se terminó hace cuatro siglos sobre la llamada Montaña Roja. En realidad son diferentes palacios incluidos en una misma muralla que no dejan de sorprender. Desde lejos el palacio se ve incrustado en la roca, elevado, altivo y lleno de color en las paredes de un paisaje austero. Son trece pisos que se levantan sobre la propia roca escarpada.

Por dentro tiene estancias oscuras, casi siniestras, que contrastan con la sorpresa de las tumbas de los dalai lama ya muertos. Son tumbas llenas de joyas que llaman la atención constante de los peregrinos que han llegado hasta allí. Potala es para los tibetanos como la Meca para los musulmanes. Para llegar hasta el palacio hay que hacer cola y subir por una larga escalinata blanca. Los peregrinos llevan aceite para las lámparas que iluminan el camino, y los turistas monedas para poder hacer fotografías. La tumba más impresionante es la del quinto Dalai Lama que tiene proporciones que hablan por si solas. Mide 15 metros, tiene 3.721 kilos de oro y las joyas se acompañan de 15.000 piedras preciosas.

También dentro de los palacios hay una figura que llama la atención, la de princesa Wen Chen, que se guarda en Potala desde el siglo VII. Se conserva porque la princesa, según cuenta la leyenda, es la razón de ser de este palacio. Se construyó para recibirla cuando se iba a casar con Sontsang. Pero antes de permitir la unión, el padre de la princesa puso tres pruebas a los pretendientes. Solo se casaría el más inteligente. Y el concurso era complicado. Primero el rey puso a los pretendientes ante 10 trozos de madera cortados iguales y les preguntó qué parte correspondía a la raíz. El ganador fue el constructor del Palacio, que sumergió la madera en agua y dedujo que la parte con mayor densidad era la de la raíz. La segunda vez que ganó fue al conseguir que un trozo de hilo cruzase el centro de una piedra de jade al que se había hecho un agujero lleno de curvas. Y lo consiguió atándolo a una hormiga a la que llamó la atención con la miel que introdujo en el agujero.
La tercera prueba de inteligencia consistía en localizar a las cien madres de los cien potros que estaban encerrados juntos en un campo. Había que poner a cada madre con su hijo, sin fallos, y para ganar lo que hizo fue separar a las crías durante toda una noche. A la mañana siguiente, cada potro buscó a su madre para amamantarse.
Ganada la prueba, la muestra de amor fue construir una joya de palacio que cada vez que aparece el sol se ilumina con tonos juguetones incrustados en los colores.

jueves, 26 de abril de 2007

Un día al revés


Al despertarme por la mañana empecé a intuir que el día sería tan pesado como amanecían los párpados. En la calle sonaba el agua de la lluvia que ha estado toda la noche mojando estas vidas urbanas y la pereza se tuvo que ir desplazando lentamente a golpe de acciones, repetidas cada día, que llevan a tomar un desayuno ligero y una ducha rápida. El metro me lleva directamente hasta un trabajo que, hoy, no existe.

En la puerta encuentro a compañeros desorientados leyendo papeles que den sentido a una jornada laboral que ellos tampoco encuentran. No tenemos ni coherencia en unas conversaciones que van desde el refriado de los niños, hasta la participación de Las Supremas de Móstoles en un proyecto que pretende conectar a las mujeres a internet... Si algún despropósito más espero hoy, lo de Las Supremas defendiendo la ruptura de la brecha digital me deja ya sin aliento. Pero hay que seguir arrastrando la mañana y se acerca el momento de decir que hoy, exprimido, el cerebro rechaza cualquier acción que le haga trabajar lo más mínimo. Tan poco quiere trabajar, tampoco hoy, que hasta aquí llega todo lo que se me ocurre....
Foto: teatres.gva

miércoles, 25 de abril de 2007

Hacer la compra por internet encarece un 3%


Los que optamos por hacer la compra a través de internet estamos pagando una media de un 3% más que los que van directamente al supermercado. Es el resultado de un informe que ha dado a conocer hace unos minutos la Organización de Consumidores y Usuarios. Han analizado casi 90.000 productos en diferentes establecimientos de todo el país y el resultado que han obtenido es que la diferencia entre comprar en un lugar o en otro puede llegar a superar los 1.500 euros en un año. Y al hacer el recuento, internet se ha interpretado como si fuese una ciudad más. El resultado es que sale tan caro como hacer la compra en las ciudades que tienen un peor índice: Madrid y Barcelona.

Lo que lamento de esta encuesta es que no haya analizado variables como el tiempo que se ahorra cuando se hace la compra en internet (si guardamos nuestro pedido de una vez para otra apenas se tarda unos minutos en hacer un encargopara todo el mes), o la gasolina que se ahorra sin tener que ir al supermercado o a la gran superficie comercial.

Y aquí una, que es alérgica a las compras, se declara ferviente compradora por internet. Confío en que pronto la oferta de supermercados, hipermercados y grandes superficies sea tan amplia que las ofertas terminen llegando como para darle la vuelta a este dato.

¿Sois asíduos a las compras en la red? ¿Qué tal la experiencia? Todo el informe con los super mejor valorados por ciudades en www.ocu.org. Como datos curiosos: los super más baratos, la cadena Dani (están en Granada y Jaén), junto con Alcampo. Los más caros: las tiendas Sánchez Romero y El Corte Inglés. Y la paradoja: es más barato comprar pescado en Teruel que en La Coruña o Las Palmas ¿¿¿???

Foto: educared.org

martes, 24 de abril de 2007

El olor


El metro a las doce y media de la mañana no circulaba lleno hasta quedar desbordado como suele ser habitual apenas unas horas antes. Qué bien, relax. Cuando subí al vagón incluso había un sitio libre, y decidí sentarme a leer el periódico. A mi izquierda viajaba una mujer que olía a una colonia dulce, fuerte, y que no separaba la vista del libro que tenía entre las manos. A mi izquierda un hombre de pelo negro dormitaba mientras su cabeza oscilaba de un lado a otro.

Los primeros segundos en que permanecí sentada fueron desconcertantes. Había un extraño olor que se mezclaba con el del perfume de mi vecina de asiento. No podía ser que las delicadas narices de los perfumeros se hubiesen equivocado tanto haciendo una colonia con aromas tan desagradables. No podía ser que esa mujer, con el pelo teñido en esas mechas que tanto llevan señoras maduras de clase media, con los labios perfectamente delineados en color marrón suave, con las cuidadas uñas largas rojas de las manos, con la falda tan bien planchada… no podía ser que ella hubiese elegido un perfume tan desafortunado.

Giré la cabeza ligeramente hacia la izquierda. Una ráfaga de olor me invadió sin piedad. Por las fosas nasales se fue colando un aroma a cama sin airear, a piel saturada de grasa, a pelo cargado de unguentos indeterminados… Me levanté y me bajé en la siguiente estación.

¿Por qué sigue habiendo gente tan sucia??? ¿Por qué no se hacen campañas por la ducha diaria???