
Los Juegos Olímpicos vienen con historia negra. Su propia historia no es limpia y una edición más nos encontramos con un sistema político que aprovecha el esfuerzo de los atletas para hacerse un hueco en el mundo. La última noticia de los abusos se ha conocido hace menos de un mes, cuando fue detenido Wang Dejia, escritor que ha utilizado con frecuencia internet, por criticar los Juegos de Pekín. Reporteros sin Fronteras ha decidido, otra vez, no callar, y entre sus mejores iniciativas se encuentra la carta que ha escrito a Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, en el que explican: "Cada vez resulta más claro que los organizadores, y el aparato de seguridad chino, han decidido controlar muy de cerca a los periodistas, antes y durante los Juegos Olímpicos. Así, las autoridades han explicado que tienen intención de “fichar” a los representantes de la prensa, y que se reservan el derecho de rechazar a los reporteros, aunque estén acreditados por sus respectivos Comités Olímpicos nacionales." Van a "analizar", a "investigar" a cada periodista acreditado.
Se va a controlar lo que llega desde fuera, pero, ya se vigila todo lo que se hace dentro. Prosigue la carta: "El Departamento de Propaganda ha dirigido a los responsables de los principales medios de comunicación chinos una orden escrita relativa a los Juegos Olímpicos. Entre otras cosas, el Departamento ha pedido a los medios que eviten los reportajes “negativos” sobre la contaminación del aire, las relaciones con Taiwán respecto al recorrido de la antorcha olímpica, y los problemas sanitarios".
Los Juegos Olímpicos, las Exposiciones Universales... cualquier evento internacional tendría que evitar detenidamente los países con gobiernos que explotan a su propia gente. Más información en la página de estos compañeros: Reporteros sin Fronteras