
Telefónica ha abierto un mega-centro de innovación tecnológica en el centro de Madrid que ha fallado en su día de puesta de largo. Un templo que quiere ser referente y que se ha abierto hoy a la prensa para presentar su gran y costosa apuesta, el iphone 3G. Pero en ese gran espacio de modernidad no funcionaron esta mañana los servicios de megafonía, el frío era extraordinario, y el exceso de organización desembocó en un caos durante la presentación escondida del nuevo terminal.
Ha sido una presentación a escondidas porque el contrato no permite a Telefónica presentar un teléfono que es de Apel, pero en realidad todo el mundo quería ver a la "criatura", además de conocer las tarifas. Y lo que han hecho ha sido una disimulada puesta en escena de esa preciosa pantalla táctil que casi nadie ha podido tocar. El megatemplo de la modernidad abría a los periodistas a media mañana. Hermosos jóvenes de cuidadoso pelo despeinado, vestidos de riguroso negro y amplia sonrisa nos abrían paso. Y les dejaban el turno a ellas, estupendas, altas, jóvenes y delgadas muchachas enfundadas en blanco que sólo saben dónde no puedes pasar.
La sala de prensa, pequeña, pretendían que no se pisase hasta que descubrieran el teléfono, escondido bajo un manto negro en un rectángulo de luz. Por supuesto, de nada sirvió la prohibición extraña y entramos antes del tiempo programado. Llegaron al filo de las doce los ejecutivos de Telefónica para responder preguntas. Pero los micrófonos fallaban. El sonido de sala no funcionaba. Lo que funcionaba, se acoplaba.
La responsable de la presentación no sabía que su micro sí estaba activo y decía que esto era "un verdadero rollo". El director general de Telefónica, Guillermo Ansaldo, reconocía: "Mucho iphone, pero el sonido no es lo nuestro".
Qué... desastre... Pero allí estábamos todos y hemos cumplido la misión encomendada de difundir las excelencias de una campaña de marketing y ventas de empresas privadas.





